Hasta hace cinco años, para mí no existía otra asociación que "año nuevo = verano + playa". Sobre el cómo y el quién fueron siempre variables condicionales de la edad/momento en mi vida. Pero lo que nunca faltó: playa, calzón amarillo y el chapuzón de ley a la mañana siguiente. Acá algunos, sin orden en particular.
Me acuerdo del año en que quemaron muñecos en el malecón. No era una tradición mía pero la de mis vecinitos de la playa, pero me gustó la idea. Habrá sido hace más de 15 años, pero aún me aucerdo.
Y del año en que jugamos Risk con el enamorado del momento y su pareja de amigos. A las 12, fuimos a la playa y los chicos se metieron al mar. Nosotras nos reíamos. Un añ nuevo tranquilo pero de esos felices que quieres que se repitan una y otra vez. Claro está, yo pensaba que con él me casaba y no había otra persona con quien quisiera estar.
Me parece recordar esa vez en que lo recibimos en la casita de los juegos, nuestra fortaleza de aquellos años mozos en que yo aún soñaba con mis barbies.
Pero de pronto, ya era el año en que descubría la resaca y vomitaba hasta el cotillón. Pero felizmente eso no fue todo lo que descubrí, sino que descubrí a los buenos amigos. A los que no solo están para la juerga, pero te acompañan hasta el water, o se llevan tus sábanas para lavarlas en su casa y traerlas al día siguiente como si nada hubiese pasado. Amigos con los que seguiría pasando año nuevo si no fuera porque todos estamos esparcidos por el mundo. Ellos saben quiénes son y cuánto los quiero (feliz año a ustedes).
También hubo el año en que elegí el buen par de zapatos y bailé con el alma. Ese año también pensaba que con él me casaba. Pero si alguien recuerda el 2006 - 2007 en mi blog, todos saben que pasó todo lo contrario. Pero qué lindo la pasamos, poto.
No podía faltar el año nuevo que lo pasamos haciendo cola. Porque esa era LA fiesta (claro que habían cinco LA fiestas más). También me acuerdo que ese vestido no me volvió a quedar.
Ah, y el año de fogatas en la arena, recibiendo el milenio. Empezaba el 2000 y solo me acuerdo las caminatas de la mano por la playa con mi primer enamorado. Debe haber habido un montón de fuegos artificiales también, pero lo que más brillaban eran mis ojos de templada. Tiempos aquellos.
Y luego me mudé acá. Imensamente feliz ...pero sin playa (salvo el año en que volvimos a lima por las fiestas). Ha habido un poco de todo, otro día les contaré.
Feliz año bloggers.
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1.02.2014
6.05.2013
Los amigos después de los amigos
Los amigos después de los amigos, son aquellos quienes vienen cuando pensabas que tu cajón de amigos estaba lleno. Porque cinco es más que suficiente, porque como los del cole no hay, y así y así, esas frases que nos decimos porque hemos encontrado en nuestros amigos todo lo que queremos y necesitamos. Después de todo, son nuestros amigos, no?
Pero los amigos, por más raro que esto suene, son como el papel higiénico. Y no me malinterpreten. Pero es que así como uno da por hecho que el papel higiénico siempre estará ahí cuando lo necesitas, no es hasta que dejas la casa de tus padres cuando te das cuenta que hay que sumarlo a la lista del supermercado, junto con el jamón, pollo, queso y cervezas para el fin de semana. Y fue así que cuando me mudé, en este caso de país, que me di cuenta que había que ir "a por amigos".
Los amigos después de los amigos - que son los amigos del cole, de la universidad, del barrio - se parecen a ese rayo de sol como casi hubiese dicho Fito Paez. A lo que voy: sí se puede.
Hoy, luego de cuatro años viviendo acá, empiezo a verme rodeada de un grupo con el cual jamás hubiese soñado, y no lo digo por perfecto, lo digo por extraño. Pero amigos, en fin. Entonces, así como hay el amor después del amor, los amigos de los amigos también lo hay. Lo mejor de todo es que los amigos antes de los amigos después de los amigos continúan ahí, y mi cómoda tiene otro cajón.
Pero los amigos, por más raro que esto suene, son como el papel higiénico. Y no me malinterpreten. Pero es que así como uno da por hecho que el papel higiénico siempre estará ahí cuando lo necesitas, no es hasta que dejas la casa de tus padres cuando te das cuenta que hay que sumarlo a la lista del supermercado, junto con el jamón, pollo, queso y cervezas para el fin de semana. Y fue así que cuando me mudé, en este caso de país, que me di cuenta que había que ir "a por amigos".
Los amigos después de los amigos - que son los amigos del cole, de la universidad, del barrio - se parecen a ese rayo de sol como casi hubiese dicho Fito Paez. A lo que voy: sí se puede.
Hoy, luego de cuatro años viviendo acá, empiezo a verme rodeada de un grupo con el cual jamás hubiese soñado, y no lo digo por perfecto, lo digo por extraño. Pero amigos, en fin. Entonces, así como hay el amor después del amor, los amigos de los amigos también lo hay. Lo mejor de todo es que los amigos antes de los amigos después de los amigos continúan ahí, y mi cómoda tiene otro cajón.
Marquitas en la pared
Amigos,
Hablando sola,
Holanda
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