6.28.2013

Pa´lante nomás

Cada cambio de mes me vengo con lo mismo:

Qué? Ya es Marzo?Abril?Mayo?Junio?JULIO?! 

De ahí dependiendo del contexto me estreso porque no estoy ni a la mitad de mi presupuesto, o veo que se viene el verano y el mofle post boda ha regresado, o que ya se acaba el verano, o peor aun, que nunca vino. Pienso en mi lista de pendientes, no he mandado las tarjetas de agradecimiento, no me he ganado un cannes todavía... #ohwait.

MU: Déjate de pavadas.

Vamos a agarrar al año por los cuernos y montarlo como se debe. Además, cómo decir que "no he hecho lo suficiente"?! O sea... casarse no es suficiente?! Además, nos compramos un carro, me dieron un aumento, me fui a Machu Picchu, retomé el tennis, empecé con el trámite del brevete... Tampoco como que no hecho nada, no? (I know, I know.. el presupuesto).

A por ello. Que si el año está pasando más rápido, yo acelero el paso, y listo.

De pronto recordé mi fondo de pantalla cuando trabajaba en la agencia. Lo he vuelto a poner, como quien se motiva (funcionó antes, no?).



6.05.2013

Los amigos después de los amigos

Los amigos después de los amigos, son aquellos quienes vienen cuando pensabas que tu cajón de amigos estaba lleno. Porque cinco es más que suficiente, porque como los del cole no hay, y así y así, esas frases que nos decimos porque hemos encontrado en nuestros amigos todo lo que queremos y necesitamos. Después de todo, son nuestros amigos, no?

Pero los amigos, por más raro que esto suene, son como el papel higiénico. Y no me malinterpreten. Pero es que así como uno da por hecho que el papel higiénico siempre estará ahí cuando lo necesitas, no es hasta que dejas la casa de tus padres cuando te das cuenta que hay que sumarlo a la lista del supermercado, junto con el jamón, pollo, queso y cervezas para el fin de semana. Y fue así que cuando me mudé, en este caso de país, que me di cuenta que había que ir "a por amigos".

Los amigos después de los amigos - que son los amigos del cole, de la universidad, del barrio - se parecen a ese rayo de sol como casi hubiese dicho Fito Paez. A lo que voy: sí se puede.

Hoy, luego de cuatro años viviendo acá, empiezo a verme rodeada de un grupo con el cual jamás hubiese soñado, y no lo digo por perfecto, lo digo por extraño. Pero amigos, en fin. Entonces, así como hay el amor después del amor, los amigos de los amigos también lo hay. Lo mejor de todo es que los amigos antes de los amigos después de los amigos continúan ahí, y mi cómoda tiene otro cajón.

5.26.2013

En el día de limpieza

En el día de limpieza, se limpia con amor. Amor al trapo, a la lejía; amor a la esponja, al jabón, al sacagrasa y en especial, amor a la aspiradora. En el día de limpieza, que ocurre luego de varios días de no limpieza y otros tantos de cuasi-limpieza como que así no más y como quien no quiere la cosa porque tú sabes, las apariencias... en ese día, se limpia de verdad.

Yo empiezo por la cocina, él por el baño principal. Nuestra única misión: sacarle la mugre a la casa - literalmente. Sacarle la mugre, la grasa, los olores, las manchas de salsa roja (qué salsa habrá sido), a cada una de las superficies en la cocina; mientras arriba luchamos en contra de las bacterias, manchas de humedad, duchas calcificadas y, sobre todo, contra mi aparente futura calvicie (peronó). En el día de limpieza, esto es más divertido de lo que suena, y para amenizarlo aún más, se hace con música - ay si fuera la bella durmiente (para los Disney entendidos).

Continuamos con los otros cuartos. Cabe destacar que en el día de limpieza no se come si no se ha terminado y les cuento que cuando uno limpia, da hambre. Pero en el día de limpieza, se es más fuerte de lo normal, es como que casi casi sientes una capa y espada puestas (peronó). Y continuamos.

El proceso es de 3-4 horas. Y la ilusión dura cinco minutos, hasta que es momento de preparar el almuerzo, ensuciar una que otra superficie y luego tomarse una ducha para no oler a detergente.

Y así.

5.11.2013

Con permiso

A mí siempre me ha gustado escribir. Recuerdo que hace varios años cuando aún estaba en el colegio, pensé en escribir una novela. Fui al estudio de mi casa, en donde antes estaba la computadora, abrí el word, me acomodé en mi asiento, y me puse a escribir. Habré llegado a las dos páginas cuando releyendo lo que había escrito pensé en que esto era un montón de basura clichetera y que cómo se me ocurría que yo, que no he vivido nada aún, tenga historias que contar.

Qué mala mu con la pequeña minimú.

Y hoy qué? Poco más de 10 años después, le he añadido unas cuantas mas experiencias a la vida, de las buenas y las malas, y de esas con las que nunca me hubiese imaginado - como vivir en una ciudad llamada Haarlem, felizmente casada con mi esposo neozelandés -. Y aún así, no sé que contar.

Acaso llevo 29 años rascándome la panza?

Quiero seguir escribiendo y por eso aún no me he atrevido a borrar este blog que ha ido narrándoles mi vida, de un modo que ya muchos creen que pueden hasta terminar mis oraciones antes que yo decida qué es lo que quiero decir. Pero nunca sé qué escribir. Solo sé que quiero seguir haciéndolo hasta que se aburran de mí, o hasta que me quieran tanto que mis palabras serán caricias en sus pupilas, o algo así. Con permiso.


5.10.2013

Más fácil dicho, que hecho

A menos que las palabras sean "te amo"*

*a menos que tengas 15 y escribas TAM!