Cuando nació, entraron por la ventana sus hadas-madrinas, cada una con una varita y la tarea de concederle tres dones a la bella niña:
- llevarás gracia donde coloques una sonrisa, y a todos encantarás – dijo la primera tirándole polvos color rosa provenientes de su varita
- llevarás amor a donde vayas pues grande será tu corazón – siguió la segunda, sacando flores de su arma mágica
- serás reconocida en donde te desempeñes, porque todo lo harás con pasión – concluyó la última bailando a su alrededor.
En ese momento, mientras tocaban los violines y flautas en el mágico cuarto de la nueva niña, llegó la malvada bruja. La cuarta hermana, la no invitada, la que conjuró:
- gracias llevarás con tu sonrisa, la que pagarás con años de fierros y dentistas. Amor tendrás una y otra vez, descomponiendo y recomponiendo tu corazón y el de los demás, grande tu corazón, pequeña la niña. Ah! Reconocida quizá, pero poco pagarán porque te enamorarás de un trabajo que poco da – y dicho esto saltó sobre la cuna desapareciendo en un polvo oscuro que cayó sobre la niña.
Y empezó a llorar.
*** FIN ***