1.26.2014

De cuetes, cuetecillos y cuetones.

En Lima, nunca viví "donde revienta el cuete" (como dicen - si así se dice...). Mi barrio (que fueron tres) siempre se escondía en pequeñas calles, a veces detrás de las muy limeñas tranqueras, y donde para cada invitación, había que dibujar un mapa con flechas e instrucciones (sobre todo en aquellos tiempos en quien te salvaba la vida eran las páginas amarillas) porque nadie tenía idea dónde rayos quedaba la "Calle 2".

Para salir al mundo (cuando me llegó la edad de ser la que reventaba el cuete, si es que así se dice) había que caminar cuadras, esperar que alguien te jale, o pedir mi Taxi "Real" (en aquellas épocas). Soñaba con mudarme a Miraflores porque ahí parecían reventar más cuetes (y yo insisto), además que me hubiese hecho la vida más fácil cuando tuve que trabajar por ahí.

Pero me mudé a Amsterdam.
Y esta era la vista de mi cuarto, por ejemplo, en el día de la reina.


Y así fue como tuve un curso intensivo de vivir donde venden, compran y revientan cuetes. En verano, abrir la ventana era como subirle el volumen a la radio de la ciudad: timbres de bicicletas, el perifoneo de la estación central, las conversaciones y risas de la gente... era abrirle la ventana a la vida. Pero así como cuando Planeta te pasa la misma canción de Lady Gaga hasta querer tirar la radio por el water, así... me sentí luego de dos años y medio.

Y así como decidí que ya mucho cuete, y empecé a jugar con chispitas mariposas.
Y nos mudamos a Haarlem.

Cuando mis hijos (o hijo, o hija, o Pedro en todo caso) cumplan la edad de querer reventar cuetes, ya verán si quieren irse para Amsterdam, a Miraflores, o detrás de la tranquera. Yo mientras tanto, me quedo con mi bicicleteada de 5 minutos al centro, porque amo mi nuevo Pueblo (técnicamente ciudad, pero a mí no me engañas). Y felizmente, ya inventaron el Google Maps.

Del invierno pasado, porque este invierno anda medio tela (toca madera)



1.25.2014

De acá a unos años, estaré rodeada de gatos mientras me balanceo en mi mecedora.

Desde que Pedro llegó a nuestras vidas,

  • mi facebook, instagram (y hata el blog) se ha llenado de fotos de gatos
  • cuando no tengo nada que hacer, chequeo un blog lleno de memes como este:
  • y me río (mucho)
  • mi comedor parece un cuarto de niños, regado de mini ratones, tapitas de plástico, pedazos de papel, cajas y lo que sea que el gatito convirtió en juguete ese día. 
  • y ni les voy a decir cuánto hemos gastado en accesorios para gatos. Como este (su avión):



  • perdí la cuenta de cuántas fotos le he tomado y hasta le hice un video.
  • Creo que me estoy volviendo loca. O ya me volví. 

1.20.2014

Mi esposo está aprendiendo español

Como me hubiese gustado haber pensado en este comic primero.


1.16.2014

Debo estar bien

Si el gran dilema de mi día es si tomar café o té después del almuerzo debo estar súper bien conmigo misma. 

(y la torta? debería probar esa torta que dejaron en la cocina?)


1.03.2014

amor de madre

querer ir al baño y no hacerlo por no  querer despertar a esta belleza.
psshhhh...


1.02.2014

Porque recordar es volver a vivir, alguito de mis años nuevos.

Hasta hace cinco años, para mí no existía otra asociación que "año nuevo = verano + playa". Sobre el cómo y el quién fueron siempre variables condicionales de la edad/momento en mi vida. Pero lo que nunca faltó: playa, calzón amarillo y el chapuzón de ley a la mañana siguiente. Acá algunos, sin orden en particular.

Me acuerdo del año en que quemaron muñecos en el malecón. No era una tradición mía pero la de mis vecinitos de la playa, pero me gustó la idea. Habrá sido hace más de 15 años, pero aún me aucerdo.

Y del año en que jugamos Risk con el enamorado del momento y su pareja de amigos. A las 12, fuimos a la playa y los chicos se metieron al mar. Nosotras nos reíamos. Un añ nuevo tranquilo pero de esos felices que quieres que se repitan una y otra vez. Claro está, yo pensaba que con él me casaba y no había otra persona con quien quisiera estar.

Me parece recordar esa vez en que lo recibimos en la casita de los juegos, nuestra fortaleza de aquellos años mozos en que yo aún soñaba con mis barbies.

Pero de pronto, ya era el año en que descubría la resaca y vomitaba hasta el cotillón. Pero felizmente eso no fue todo lo que descubrí, sino que descubrí a los buenos amigos. A los que no solo están para la juerga, pero te acompañan hasta el water, o se llevan tus sábanas para lavarlas en su casa y traerlas al día siguiente como si nada hubiese pasado. Amigos con los que seguiría pasando año nuevo si no fuera porque todos estamos esparcidos por el mundo. Ellos saben quiénes son y cuánto los quiero (feliz año a ustedes).

También hubo el año en que elegí el buen par de zapatos y bailé con el alma. Ese año también pensaba que con él me casaba. Pero si alguien recuerda el 2006 - 2007 en mi blog, todos saben que pasó todo lo contrario. Pero qué lindo la pasamos, poto.

No podía faltar el año nuevo que lo pasamos haciendo cola. Porque esa era LA fiesta (claro que habían cinco LA fiestas más). También me acuerdo que ese vestido no me volvió a quedar.

Ah, y el año de fogatas en la arena, recibiendo el milenio. Empezaba el 2000 y solo me acuerdo las caminatas de la mano por la playa con mi primer enamorado. Debe haber habido un montón de fuegos artificiales también, pero lo que más brillaban eran mis ojos de templada. Tiempos aquellos.

Y luego me mudé acá. Imensamente feliz ...pero sin playa (salvo el año en que volvimos a lima por las fiestas). Ha habido un poco de todo, otro día les contaré.

Feliz año bloggers.